ZUNÁI - Revista de poesia & debates

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REYNALDO JIMÉNEZ

 

 

 

 

wachimán

 

 

 

 

Cantemos esta hermosa canción africana…

No sólo acá en el teatro… También aquellos

que están fuera de esta grabación…

 

Fela Anikulapo Kuti, trad. aprox., en el disco

Fela Kuti and Africa 70 with Ginger Baker - Live!

 

 

 

Los perseguidos se alínean jünto al frontispicio del precipicitar cualqüier hospicio o hüéspedes del sacrificio, en algún mar müerto, blanqüeado, electrocütado como ün bosquejo lünático de ün gramo de vergüenza impalpable pero compacta haciéndose cargo del cerebro cagado del wachimán.

 

 

 

Azuzâr la ceremônia laxa hasta planiatârle el retorno, coração ao acaso, parece calcidulcificar pero fructifica, ¡es verdad!, si es que descontaste del abismo esta precinta, êsta de huîda, recibirte oh la presunta en pleno espâcio dio(s) a contratiempo y se almacena hora difuminada difunta entre rumores subcutáneos. Alucina con la brûma placenta de los ojos si la escudriñan. La miran y la pierden de vista en el secuestro de los oblîcuos que nos la habitan.

 

 

 

¿Cu-cu-cuánta noche es ésta neta net nefelibata en su sabbath? Psilo fuera con su mónada, despertaría urgentemente mono saltaría del arrullo a una silenciada amistad de las aquellas que rozan las dársenas sangradas del fracaso, mental a oscuras esculturas ranuras espesuras que no duran, sino al serle indiferente a la serie de columnas con carillas tiesas eyectadas por toda esa furia que mediumnizan.

 

 

 

Los abate y contagia y contamina trasmina y pule como al putísimadrenajena que se desmelena por sacarte la entraña extra y exhibirla al consiguiente tráfico de trofeos, a la próxima vuelta, relojeado carruserial que no discrimina por cierto entre uno u otro margen del atisbo, abismo en sí.

 

 

 

Los matamoros de acullá se acupunturan con solo olerse las carótidas, mandibulan papales y azucaran la clamortaja acolchonada que durámenes los entrenan, díadía, biclimáticamente y en la sierpe en pos de precondición. ¿Habría de saberles alguna cosa désas? ¿Cómo rabdomar en la corola de espiras que le prenden al borrador ardiente, al que arde más, al dente, al que más que la miseria de su reino ar de plantaciones y plantaciones de fiebre?

 

 

 

Y al ciego neutro, al que neutrina y borravina rabdoerrancias a la aurora, a la horadada máquina de puntuar, ser, te me pierdo en el ensarte de las ondas que agitpropan por debajo la sabana al desnudar: sé de las ribas en el arrecife cholo, arrecho en contraste que se infiltra porque quizá lijen, rijosas del penar, las rejas que impusieran a su patio.

 

 

 

Las provincias malayas y las corcóveas, cóncavacías, milenaromas, se aglutinan en la fumarola de una mano favorable pero lamia a los que por ahora y para siempre de otraparte llegan sin llegar: “unos nacen a la alegría, unos nacen a la pronta noche oscura” [Blake?], pero la salsa hecha en casa sacude el mismo mentidero, exacto lupanal. Y tan exacto, tan.

 

 

 

No es posible que detenga en este instante lo que dictan las correosas prometidas del abismo; no es posible que zarpas de un tótem tatúen la tumbahora cuando el torso del rostro aparece y no no parece sino aquello que se retrae dorso a la espera al destello; tan bello es tu boscaje en ese rostro tesoro de tu acecho.

 

 

 

Pero las órdenes devuelven al surco. Algunos lo llaman suspensión del puntooopaco, otros ópalo del suspenso. Por lo cual es innómine esperar: ¿si habrá tormenta? Si la selva que ahogas los órganos te brotara, el caracú te soplara para sin más denticiones comer.

 

 

 

La comidilla del palillero chinaico el pasadizo movedizo corredizo de la arena llena de coágulos de parrillas de santos sudando con los rastrojos al voleo de entradas viejas a expectativas de cortocircuito románice gladiadores sonrisas colores esmerados carteles hechos de cartílago humano a la vista de todos los presentes y de cuerpo tan presente que se escapa de sí mismo se va de cuerpo su misterio salta fisgón ante la falta de conducta presensible o un sentido cual porfiriato que atestigüe la cruenta insistencia de un calambre insolente que de mero hambre aquilata lo que quiere digerir y siquiera ingesta consigue.

 

 

Se comerán tu larva, la que fuiste menos cuando el espejo te conseguía, el coso ése, se diría empero que has perdido no sin empeño el anonadamiento y hecho puré de letras, lepra de destinos sin destinatario inmóvil, ahí va tu lar, ahí va tu impar, ahí va tu rara tara que asoma, es una broma sin clan que se explica apenas por la oblicua, conspicua y que conspira contra el régimen de visitas a esta parte de la pira.

 

 

 

el wachimán el wachimán el wachimán

guacho imán what are you watchin´

 

 

 

 

Sal cueva sal mera mirada de tu escondite a qué estás jugando no te importa si enciendo Mitra un Tara y me consumo veleta tan velatoria con que te adornan los precipicios como un prepucio tan bien rasado por tu costado de marioneta por tu bragueta tu camiseta color que no acepta otro color qué tal si me arrugo de repente y así me hago pariente de lo que ya no te importa así me dejarías tranquilo tinitus que bombea con la vieja manija en medio del patio vasija de barro filtro eldorado tendrías fuego acaso en la cuchara de esos ojos otra cosa que ese régimen pastillero cada cosa con su color cada remedio con su cura cada momento con su instrumento cada sonido con su coloratura cada grado con su temperatura cada ranura con su moneda cada mueca con su biblioteca cada importancia con su temperancia cada discurso con su recurso concurso de bienes raíces racistas naciste en un norte mentido en un falso sur ninguna parte es tu puerto ninguna marca añoluz señal de tripulante a comandante en falso embarazo cómo puede ser un deseo tan inmenso que no deje más espacio al no desear o a la posible brisa que no avisa que cuando pasa nunca había dejado de pasar cuando no pasa nunca dejó de no pasar a este costado este museo de nombres este pabellón de importancias este lapidario que se petrifica a medida que graba la perforancia de lo lento como si tortugueara en la maroma la mascarilla te tortura pegada al cuero de la otra cara que nunca te muestra que no se te muestra que se hace queísta y transpira la puesta en escena de un tiempo que no se pregunta tan sólo permite que escuches tan sólo respira en tu buche de buitre encantado con la tripa-krishna que al borde de la ruta las gomas abollaron las cintas rojas de un ladrón gaucho que anónimos corazones encadenados santificaron junto a las casitas de los desaparecidos por la tracción de las ánimas que allí habitan extáticos devas miniados guachos justo al borde de la ruta número cuál la que te lleva sin moverse y ya se sabe sin afuera de la senda espejismándose a la vera del camino hay otra piedra aún no escrita quizá el alma liberada en ganga Ma hija de sí abuela en sí sin sexarse sin anexarse a un gen pero en flor así me digo cuando me deseo si es que alguien puede atribuirle algún sentido a eso escindido que sólo dice y no exactamente asimila hace que existe si no existe pero sí existe y excita el frenesí impávido con que te rozan todas las horas de tu vida.

 

 

 

Y no hay salida. No hay agonía. No cunde el pan sino la mordida mordedura. Bocaboca. La salud se hace labial y encíada. Vasomotora y no hay saliva que sobre ni alcance que eleve lo que no se eleva en sí, sin salida ni entrada, sin saberlo o no saberlo. No hay otra agonía que el deceso en línea, el acatamiento del acorralado en un cristal de pensamiento pánico. Sólo el castigo en su régimen puede doblegar tanto tus varias almas. Pero no las calma. No las acuna. Así que ellas, tus animitas, se recuperan de pronto de sus posturas sadhusmeadoras, sus fakiriquezas que son pureza gaya de cualidad envenenada. Si tantodiar es la manzana, el gusanillo de otras fiebres dará un concierto a sus peores ojos, piojos de luz hostil ya carcomida, sin embargo pían, por su incipiente, propia dentición. Así es de cruento ese destino autocaníbal. Un cuento de erigidos ídolos, idos a su centrífugo imán de propiedad.

 

 

 

el wachimán el wachimán el wachimán

guacho imán what are you watchin´

 

 

 

Qué es una estrella prendida Qué es una estrella apagada Qué es una estrella divina Qué es una estrella azorada Qué es dorado en la mella Qué estalla en tu querella Qué quieres de la víscera Qué esperas qué inminencias

 

Adónde ocurren los eclipses Adónde eclipsan los sucesos A quién hay que decirle eso A cuál de cada uno de sus ecos A cuál de cada alguno de sus rezos Adónde no hay un preso en alta espera Adónde irá la espera cuando crezca A quién hay que pedirle esa respuesta

 

Cuando amanezca Cuando se te devuelva Cuando el hueso florezca Cuando en contra no se te vuelva Cuando sea la estrella Cuando sea la estrella hueso Cuando seas la primavera Cuando seas entera sin precio Cuando te pierdas Cuando carezcas peso Cuando aparezcas

 

Qué es un semblante Qué es una espira un espectro Qué ectoplasma te sale Qué se te sale del hambre Qué es tener hambre de fama Qué es infame como un alambre Qué da esa púa que salta sin guantes Qué es ese blanquísimo guante Ese punzante piar de alambre sin lumbre Sin antes Sin el pez del que viene nadando el espectro Qué es un semblante que habla  Que mira sin párpados Que atiza el destino Que azuza en lo cabro escindido En lo premura del vino En lo divino desnudo Que se abre en la entrega Que se entrega a una espira Que no espera ni espeja Ni busca pareja en la noche Ni achaca su desatino a un destino Ni punza en la pústula acá O en la paraca que afianza Una esclava que danza Uno que rema en las galeras de Roma Uno que saquea en Chorrillos Una miríada de escondrijos Una laguna Un renacuajo

 

 

 

Qué es tener cara de renacuajo

Dispensar en todo momento cualquier intento de ir por debajo

De este saqueo incesante del cual persigo desvigilante de cuajo

Adónde mi traje hombre-rana este pespunte de espinas me trajo

Hombre-sandwich de perdido anverso cuál es mensaje de tu botella

Cuál es ultraje si el ultramar de arcaica querella te sigue y te place

Y te planta entre el plancton a la par que te devora

Hora ahora ese ventrílocuo te sella el extraviado genio dentro

Y detona una especie de sabor sin cuerpo

Un salto de escuerzo a punto de escupirte

El ojo terco que se aglutina en un rayo de inteligencia

Que traspasa el cerco retinal para desmoronar algún castillo

Las ciudadelas íntegras de esa prisión que viaja en tu bolsillo

Junto al estribillo de las pocas o muchas monedas mientras filman

Tu vida como en una continua cinta de extras

Yéndose al advenir esas valijas llenas solapas hojales guardagujas

Si miro fijamente a los semblantes ellos traen música de clavos

Clavan la mirada a una ausencia completándose para no ceder

Para no abrir las alas sino a ese golpe de instante que atrae

Al renacuajo mismo de su dicha

De su mortaja felicidad

 

 

 

Qué es una estrella olvidada Qué es una estrella incendiada Qué es una estrella con pelos Qué es una estrella en confianza Qué es la fianza del hambre Qué te desea en su estrella Qué estruja tu puño agujero Qué alumbra el sendero a tu paso Qué pasa si te pregunto Qué me preguntan tus pasos Qué me pide el espacio Qué despide una estrella Qué perfume que no espanto Qué esperanto de nubes Qué distracción qué quebranto Qué estrellarse en el hube Qué adherir a ese pude Qué poder de podrir Qué estrellar

 

 

 

 

el wachimán el wachimán el wachimán

guacho imán what are you watchin ´

 

 

 

 

Deshago los ruidos de la cadencia de tu cabellera cayendo despacio sobre la ahuyentada inmersión en una esquirla, ahí donde se sabe perdida la diosa que cruza el espejísimo.

 

 

 

 

Quizá no sepas cuánto distrae esta pendencia fina que aleja los espacios imantados Quizá nunca entiendas cuánto distrae ese llanto semi ahogado en las profundidas de un profuso sueño invernal Quizá recupere sin embargo la bronca vocecita de un momento en el que nada parecía reunirse pero ahí estaba Fermentar Alinear los espejismos Abrir los ojos adentro de la pecera y comprender la falta absoluta y total de párpados

 

 

 

Me Ahúmo Es la pregunta indiscreta del abismo a su caer

Vvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvvví

Una plantígrada suma de espejismos caerse de su cesta de

Mimbre y caía el simulacro caía el puerto sacro caían ese

Astro con su satélite y ese satélite con su cola de cometa

Su coma y su estado Me ashumo Me ayuno Téme ayunto

No tiene asunto no tiene caso no tiene manto sagrado no

Es el sudario para que te lo pongas antes de salirte por la

Misma puerta que te abrió la tuerta parca esa vieja Patra

Ña que se despatria cuando por cierto patria nunca hubo

Ni artimaña que te salve de tu pellejo por cierto tiempo

Tiempo por cierto y esta evidencia del agujero al fondo

Este cuero gastado por el freno y el sonajero del uso

En la mitad de un sueño con sed con seguir la huella

Que allá lejos regresa o más bien vuelve de un horizonte

Que se ha dejado penetrar por otros vuelos y otras caí

Das caleidoscópicos Me ahúmeo Ausente de dioses

Arrastrados como llaves de un palacio de humo

Es la respuesta no menos indiscreta del desierto y

Ser ese tuareg este refugio de refucilos emplumados

Animal del ánima del mal que no asesina pero roe

Sin embargo sin embargo sin embargo

Por encanto por en tanto por el tacto

Actualísimo cenizar

 

 

 

 

Ayer estaba seguro que recordaría las venas iniciales de un ojo que nunca escribiré

Pero se escribía límpidamente sobre una inmaculada concepción del desinstante

Yo quién sé me escondo en unos escondites infalibles que se desinflan sin piedad

A cada desatino del minúsculo dictamen que me cifra y redondea mis aristas

Las hieles subcutáneas que prodigan una hilera interminable de fantasmas

Que andan vivos por la calle y con camisa

 

Si rapté la brisa fue por el apuro con que llegaban las oleadas del pánico tráfico

Hasta esta emoción distinta como una bicicleta en medio de tantos ojos pinchados

La aguja que los busca no sabe nada de un perro andaluz sino que clava clava clava

Su insistencia es la de un rezo que va borrando a las personas

El seguimiento circunstancial se subdivide en dudas tan desnudas como el diosito

En su impalpable cofre de las pérdidas

 

Por la manía circular desde la hoguera del nacimiento a una otra esfera desasida

Por todo el desasimiento es que mentí la voz primera y me confié al menstruo

A la babosa larva de esa náusea indómita y que no me pertenece

Que nadie habrá a la salida de este caño que gotea palabras contra el azulejo

Luz del renacuajo viejo que se renueva al pasar tamiz de múltiples líquidos

La sola trama de su imantarnos la presencia hacia una cualidad más insegura

 

Que el solo deseo de tragarme tu necesidad y abonarla por dentro

Con el respiro hueco de un desconsuelo hecho trizas

Salvo tu aliento

 

 

 

 

El nombre es un ojo prendido a su imperdible

Pero repetirlo no afinca en alguna parte de este manojo

El tipo está realmente enamorado de su pérdida

Y lo consuela el rasgueo detrás de médanos

La doblemano del furor más dulce sin embargo

Haciendo presión sobre la corteza inverosímil

Sobre la duración inmensa de este ancho instante

La ráfaga es precisa y se entrega sin descanso

Hasta que un sol adentro se arrebata

Y al entrar en combustión nos acercamos

Para desprevenirnos en la mezcla

Quién será la que se lleva esta pestaña

La curvada pregunta de la puerta

El óvalo al interior del fruto incomestible

Que acomete con todo su alegato

De parir seguir pariendo y devorarse

Luego como el gato esa placenta

Adonde nadie se repite aunque lo pinches

Con tu ceniza antepasada por los puentes

Escritos con veloces lentitudes

Por garabatos humanos que trepan

La columna innumerable del chasquido

Que ataca al ojo porque ya quemó

En la víscera y en el trompo

De razón de la coraza

Dispersa

 

l ú n u l a z u l

 

 

 

*

 

Reynaldo Jiménez nasceu em Lima (Peru) em 1959. Desde 1963 reside em Buenos Aires, Argentina, onde edita a revista literária Tsé Tse. Publicou os livros de poesia Tatuajes (1981), Eléctrico y Despojo (1984), Las Miniaturas (1987), Ruido Incidental/El Té (1990), 600 Puertas (1992), La Curva del Eco (1998) e Musgo (2001). Participou da antologia Medusário (1996), organizada por José Kozer, Roberto Echavarren e Jacobo Sefamí. No Brasil, publicou a antologia bilíngue Shaki (2004).

 

 

Leia também outros poemas de Reynaldo Jiménez, traduções feitas por Claudio Daniel, uma entrevista e um ensaio sobre o autor.

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